La obra discurre en un mundo de fantasía y de sensaciones, expresando el contenido de la música.
El artista ha creado un mundo personal con un lenguaje propio para comunicar y transmitir el sentimiento que en él ejerce la música.
Los formatos de la obra son grandes, de 2 metros de altura por 2 o 3 metros de longitud, y son así porque necesariamente ese mundo infinito del sonido así lo requiere.
Sabemos que la música es tiempo, espacio y movimiento, y al final sentimiento. Estos aspectos son expresados por el artista con diferentes técnicas, muy precisas y controladas.
El movimiento viene dado por gestos grandes y virtuosos que obligan a la obra a caminar, a moverse.
El espacio viene expresado por una técnica sutil, de capas de veladuras superpuestas, en un espacio casi infinito, que dan a la obra una profundidad grande con unos gestos muy sencillos.
Finalmente el tiempo, viene expresado por la aparición en el lienzo de craquelados o roturas de pintura, sobre un fondo mas oscuro. Este proceso siempre es controlado. Esta rotura de la pintura muestra el paso del tiempo, dando a entender la sabiduría que esto produce y la admiración por el conocimiento.
El sentimiento es el contenido total de todos los elementos de la obra. Al ser ésta siempre multicolor y con una mezcla de colorido espectacular, produce un efecto muy sobrecogedor. El colorido utilizado es casi siempre un repaso del colorido de los grandes momentos de la historia de la pintura.
La obra es impresionante por su colorido, gesto, profundidad y expresión y tamaño.
El artista ha expuesto en diversas Bienales de Arte Contemporáneo de Estambul, así como en Berlín, Londres, prepara actualmente las exposiciones de Chicago, Miami, y Museo de Arte Moderno de Bucarest.
www.sergiosaez.com